miércoles, 8 de julio de 2009

A San Fermines

A partir del próximo martes os contaré en el blog todas las historias y aventuras que a partir de mañana viva en una de las fiestas más internacionales del planeta, los San Fermines. Pamplona nos espera, de día y de noche, con sus 24 horas y sus correspondientes minutos.
El valor, que por ahora va en la mochila, espero me sirva para poder correr, uno de mis deseos desde que levantaba dos palmos del suelo. Espero que los Miuras del domingo me dejen llegar sano y salvo y contaros todo, y un poquito más.

Año I después de la Ruta Quetzal


Hoy, ocho de julio de 2009, es el primer día de ruta para una nueva hornada de expedicionarios y monitores, y es, a la vez, el primer aniversario de los que el año pasado tuvimos la suerte de disfrutar de esta experiencia, la segunda para los que lo hicieron el anterior, y así sucesivamente hasta completar todas y cada unas de las ediciones de Ruta Quetzal, ese gran invento de Miguel de la Cuadra Salcedo.

He titulado este post con sonora intención: "Año I después de la Ruta Quetzal"; casi suena a divinidad esto de la Ruta, pensaran muchos. Tal vez no, ya que gracias a Dios, mira por donde, es terrenal desde el comienzo hasta el final. Pero sí que marca un antes y un después; antes de la Ruta (a.R.) y después de la Ruta (d.R.), una barrera imaginaria que marca una reflexión, una experiencia vital, una maduración, una superación.

Es ahora, con la llegada de estas fechas y del calor, el mismo que nos acompañó tantos días en nuestro periplo por Panamá, cuando los sentimientos más afloran, pero esa llama, que se encendió, creo, el día que todos nos despedimos en el campamento de Boadilla del Monte, no se ha apagado ningún día de el año que pasó y del que ahora vivimos.
Gracias a los que ya son, y mucha suerte a los que viene.

jueves, 2 de julio de 2009

Festival Internacional del Aire (Segura de la Sierra, Jaén)

Pie de foto: Una estatua de Jorge Manrique, natural de Segura,
delante de El Yelmo, montaña que da nombre al Festival.


Hace un un par de fines de semanas, los amigos del Festival Internacional del Aire El Yelmo, que este año cumple su décima edición, me invitaron como jurado, junto a una compañera de trabajo, Teresa, del Festival de cine aéreo que organizan dentro de este peculiar certamen. En total fueron más de treinta películas las que se presentaron a concurso, algunas regulares, otras normales, y unas cuantas con mucha calidad. Para mí, ajeno por aquel entonces, del maravilloso mundo de los deportes aéreos, la fascinación fue una constante durante los dos días de visionado. Junto a las maravillas audiovisuales grabadas a los mando de parapentes, ala deltas y paramotores, se unían en los fotogramas una fotografía exquisita de parajes idílicos. Esos mismo parajes de medio mundo, por cierto, nada tenían que envidiar a Segura de la Sierra, un pequeño pueblo jiennense enclavado en pleno corazón del Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas. Pero lo mejor, como siempre, son las personas.




Y por eso, desde aquí van estas líneas de agradecimiento por el buen trato dispensado durante todo el fin de semana, y por los ágapes tan generosos que nos hicieron tirar por tierra la operación bikini. Pero, ¿quién le decía que no a una exquisita pierna de cordero lechal?




Si quieren ver un deporte distinto, en un paraje envidiable, con una buena gastronomía alrededor, y con gente muy "apañá", no duden en perderse desde hoy y hasta el 5 de julio al Festival Internacional del Aire (http://www.fiaelyelom.com/). Les dejo un texto de la organización, a ver si les convence. Ah, y cuidado, que los entendidos dicen que estos deportes enganchan...







"Este año el Festival del Aire de El Yelmo, cumple su décimo aniversario, diez años de trabajo, esfuerzo e ilusión por hacer el mejor evento deportivo de vuelo, ofreciendo cine, feria, deporte y distintas actividades lúdicas para todo el mundo. Diez años en los cuales ha habido un aprendizaje y evolución, aciertos y desaciertos que nos han llevado a tener la experiencia necesaria para la organización con éxito de un evento de estas dimensiones. Celebraremos el décimo aniversario por todo lo alto. Estamos trabajando intensamente para mejorar, manteniendo lo bueno de siempre -como es el cine o la feria- e imaginando y poniendo en marcha nuevas actividades, como la carrera de montaña.El festival surge en el año 1.999, de una primera iniciativa planteada por Marc Petiot, director del certamen hasta la VI edición, implicando desde sus inicios a la Asociación para el Desarrollo Rural de la Sierra de Segura. A partir de la novena edición y en este Décimo aniversario del FIA, la gestión directa recae sobre le Ayuntamiento de Segura de la Sierra, municipio donde se realiza desde su primera edición y donde está situado El Yelmo...

...Este año además contamos con un cartel de acrobacia y exhibición de primer nivel, SAT (los-- de casa), JustACRO(Hungria), Acrotwins (Hnos Green), Ramon Morillas, Mathieu Rouanet (Francia), Trio VOLEM-Acro, Dani Martínez, Juan Ventura (Salto Base), Manolo y Saray Chana (Salto Base), etc. Por supuesto pensamos en todos los públicos y horarios, y tenemos buenos conciertos, batucada, actividades infantiles, restaurantes, exposiciones, etc."




Todas las fotos, a excepción de los parapentes, que es del FIA El Yelmo, son de Teresa Conejo.

http://www.fiaelyelmo.com/2cine.html (fotos del jurado)

En Segura de la Sierra, a 21 de junio de 2009




lunes, 22 de junio de 2009

Día 4: Se acabó

Pie de página: a los pies de la Torre de Televisión

Son las 5:45 horas de la mañana, y aunque lo normal es que estuviera durmiendo por las esquinas después de adelantar el alba a las 3 de la madrugada, lo cierto es que estoy aquí escribiendo, en el aeropuerto de Tegel, mis últimas letras “en alemán”. Me voy con muy buen sabor de boca porque he disfrutado, he conocido, una ciudad distinta, una capital diferente.

Berlín se ha reinventado a lo largo de historia y sus calles, sus monumentos, su gente, lo demuestran. La vanguardia le da la mano a lo clásico (en todo caso, rehabilitados). La ciudad nunca para. Hay que aprovechar el tiempo perdido. Berlín también es sano, apetece caminar o coger una bici, e invita a reciclar, a ser ciudadanos ejemplares (de forma natural, sin planes ZP). Pero tiene algo, solo una cosa, que no me gusta, el idioma. Me suena a chino, camaradas. Por lo demás, “danke”.


En Berlín, a 9 de marzo

jueves, 11 de junio de 2009

Día 3: Esto no es turismo, es un campo de concentración

No hay película, libro, ni nada que se le pueda parecer, por mucho que se haya hecho, que pueda transmitir lo que se vivió en los campos de concentración nazis. Esas escalofriantes sensaciones solo pudieron conocerlas, para su eterna desgracia, las miles de personas que murieron de inanición, frío o crueles torturas. Y los que, a pesar de los pesares, sobrevivieron en cuerpo que no en alma, ya que ésta les fue robada nada más entrar en los campos.


Para acercarse un poco a este gran sinsentido de la humanidad, del que fueron parte activa los que ya conocemos, pero también, y no hay que olvidarlo, los miles de ciudadanos que miraron para otro lado durante la barbarie, visité un antiguo campo de concentración, que no de exterminio.


“Arlet macht fre” (“El trabajo te hará libre”) era la sarcástica frase que leían los prisioneros en entrar al campo de concentración. A partir de ese momento, el proceso deshumanizante, la maquina nazi, comenzaba a trabajar. Eran desvalidos de toda pertenencia, de su pelo, y lo más importante, de sus derechos. A partir de entonces, simples números, con diferentes categorías, al servicio del régimen. De entre todos sus presos, me llamó la atención, por mi desconocimiento del dato, uno español: Largo Caballero.


De la dura visita, aderezada con la lluvia intensa, el viento grueso, y el frío que cala por entre las lanas y algodones, me quedo con la parte reflexiva, en la que se entra obligatoriamente cuando un espejo, en forma de indignos barracones, zonas de tortura, y mucho más, de lo que hizo el hombre no hace tantos años, te devuelve lo que hicieron otros.



En Berlín, a 8 de marzo de 2009

martes, 2 de junio de 2009

Día 2: El "muro de la vergüenza"



161 kilómetros. 3200 personas detenidas en los intentos de asaltos. 80 personas abatidas cuando lo intentaban. Familias separadas. Amigos incomunicados. Son algunas de las consecuencias de la gran brecha que separó Berlín Este (zona comunista a cargo de la URSS) de Berlín Oeste (estaba repartida su extensión entre Francia, Estados Unidos y XXXX); el muro de Berlín.



Son varios los puntos en los que se puede visitar lugares conmemorativos de aquel muro que estuvo de pie entre 1961 y 1989, pero tal vez el más interesante, sea la zona aledaña al monumento conmemorativo (muy interesante la visita con vídeo aéreo de la extensión completa del muro, incluido). Junto a éste, se encuentra la capilla de la Reconciliación, un pequeño rincón que encoge el alma por las evocaciones que puede llegar a provocar.




En esta zona, la de Bernauer Strabe, la historia se recrudeció aun más que en el resto de Berlín. Se área pertenecía al Berlín Oeste, mientras que sus casas del lado sur pertenecían a la zona este. Para los vecinos de las casas comprendidas entre los números 1 y 50, esto significó que, a partir de 1961, sus fachadas hicieran a su vez de muro. Cuando se terminó de construir el muro, miles de personas huyeron a la desesperada por las ventanas de los edificios. Algunas se descolgaban con cuerdas, otras saltaban aprovechando las lonas que colocaban los bomberos de la parte occidental. Otros lo intentaban, solamente. Son solo una parte de la historia, pero como mucha parte de ésta, para entenderlo mejor, además de leer, les recomiendo la visita.




Después de la histórica visita, Ale y yo, fuimos a Alexanderplatz, o simplemente Alex, como ellos llaman a una de sus más emblemáticas plazas, en la que reina la gran torre de la televisión y un original reloj de las horas de mundo que diseñó Erich John.




Para después de tan soberana paliza turística, tocaba ducha. Y para rematar, Berlín la nuit.

En Berlín, a 7 de marzo de 2009

martes, 26 de mayo de 2009

Día 1: El cine, la guerra y Berlín (2/2)


Tras la visita cultural, tocaba la calle, sus monumentos, su cultura. Igual nos deteníamos en la Universidad de Humboldt, que observábamos a Ampelmannchen, el hombrecito verde con gorro que aparece en los semáforos de Berlín (no en todos), que veíamos la brillante columna de la victoria.


Para el final de la visita, plato fuerte, visita al Reichstag (edificio del Parlamento, gratuito) y su moderna y afamada cúpula que construyó en la década de los 90 Norman Foster. El Reichstag quedó, tras la separación de Berlín, en la zona Oeste, la capitalidad fue a parar a la ciudad de Bonn, y el edificio perdió su uso y quedó abandonado. Tras la caída del muro, Berlín volvió a ser capital, y con ello, el edificio del Parlamento, volvió a servir como tal. Además del contenido simbólico, la visita a tan ilustre edificio, tiene otro aliciente en la estupenda visión de la ciudad que se divisa desde lo más alto de la cúpula. Con suerte, en el camino hasta ese punto más alto, también podrán ver a los diputados parlamentar en el salón de plenos, justo debajo de la cúpula de cristales.




Esto fue lo último, al menos en cuanto a turismo cultural se refiere en el día de hoy. Son las cuatro de la tarde, y ya toca pasarse al turismo gastronómico. Para eso, Ale es un maestro, y como gran anfitrión me lleva a Brauhaus Lempke, un típico restaurante-bar alemán donde incluso fabrican su propia cerveza. El menú estuvo compuesto por un clásico codillo de cerdo alemán y una, dos o tres, ahora no recuerdo, cervezas de trigo. Y de postre, un pastel de manzana casero, y una merecida siesta. Cervezas nocturnas, y mañana más. Guten nancht, o en cristiano, buenas noches.




Viernes 6 de marzo de 2009

jueves, 21 de mayo de 2009

Día 1: El cine, la guerra y Berlín (1/2)


Antes de acostarme anoche, fui a beber agua. La imagen tras la ventana era la de una gran avenida de cualquier capital del mundo. Pero, sin embargo, no lo era. Era una de las avenidas de la zona este (la que dominaba la URSS). Era una avenida de la guerra. Nunca estuve antes, pero la memoria cinematográfica a veces juega estas pasadas. Como éste, a lo largo del día, esa sensación se ha repetido.



Para empezar el día, decidí, yo solo, ya que Ale tenía una cita con el embajador español en Alemania, hacer una parada obligada en uno de los símbolos de la capital alemana, la Puerta de Brandendurgo, al principio de la avenida Unter der linenn. Se construyó entre 1788 y 1791, y fue como tantas otras cosas de la ciudad, un monumento de ida y vuelta, ya que Napoleón lo mandó llevar a París en 1806, y más tarde volvió a su emplazamiento originario. Pero, sobre todo, fue un monumento marcado históricamente por ser el lugar donde se alzaron cientos de alemanes con su alegría y satisfacción por encima del muro de la vergüenza en 1989.



Más tarde, a las diez de la mañana, llegué a la Isla de los museos, que es así como se conoce a la zona en la que se encuentran las salas más importantes de la ciudad: Bode museum, Alte Nacional galerie, Altes museum, Neus museum y el Pergamon museum. Los tres últimos, fue los que visité, y de entre ellos, si tiene poco tiempo en su visita, el que recomiendo es el Pergamon, para poder ver, entre otras cosas, el altar de Pergamo.

lunes, 11 de mayo de 2009

Día 0: Volando a Berlín, una capital de idas y vueltas


Los viajes empiezan antes de que empiecen. Lecturas, imaginación, más lecturas y mucha ilusión. Eso siempre va antes. Pero no solo eso. El destino, en este caso Berlín, es el objetivo, pero nunca hay que descuidar el camino. Me refiero con esto a las esperas en los aeropuertos y estaciones, a los viajes. Todos estos rincones y situaciones son un viaje en sí mismo, un camino en todas direcciones y hacía toda clase, condición y raza. Y posteriormente a lo que antecede, llega lo que toca, es decir Berlín, capital de la vieja Alemania, la de la República de Weimar, la de Hitler y la nueva. Más de tres millones y medio de habitantes. Punto de encuentro de culturas (11 % población extranjera). En definitiva, y como dice su eslogan publicitario, “Berlin tut gut” (Berlín sienta bien).



La historia de este país, y de la esta capital, que fue y no fue (durante muchos años la capitalidad recayó en Bonn), debe buscarse en los libros, que valen para mucho, pero también en un viaje, que seguro les termina de aclarar el entuerto de “ida y vuelta”, en lo que era dejó de serlo para después volver a serlo.


Yo me puse manos a la obra desde que llegué a Berlín-Tegel (uno de los aeropuertos de la capital). Ale, mi anfitrión, colega de profesión, compañero de facultad y amigo, será mi fiel escudero en el proceso de investigación. Pero para trabajar, antes hay que prepararse. Y en este proceso de adaptación, nada mejor que una buena tortilla de patatas española y una buena cerveza alemana…

Jueves 5 de marzo de 2008

lunes, 4 de mayo de 2009

Día 3: Un clásico, de compras por Andorra la Vella

Una vez satisfecho nuestro espíritu deportivo, el último día, el de regreso a casa, lo empleamos en ver la capital de Andorra, archiconocida en nuestro país por ser un lugar de compras maravilloso y “muy barato”. Como ciudad, yo la obviaría en mi futura visita, en un pequeño país que aporta otros atractivos mucho más interesantes, como una vasta y cuidada naturaleza, y unos entornos rurales de gran belleza.


Ya saben mi pasión por las compras, creo está marcada en menos 12. Al ser ciudad, única y exclusivamente dedicado a ello, pronto, nada más ver las innumerables tiendas para el fumador y el bebedor dispuestas por todas sus calles principales, ver la tecnología que ofrecían los andorranos, y comparar precios, nada baratos por cierto, nos dimos a la bebida. Era lo mejor en este caso. Así que nos tomamos la penúltima cervecita en el principado y pusimos rumbo a España. Lo más curiosos de resaltar, tal vez, pueda ser la doble nacionalidad que adquieren los andorranos para depende qué en cuanto a comercio se refiere. Por ejemplo, si hablamos de servicios de Correos. Que le viene bien el español, van a su oficina de Correos. Que le viene mejor el francés, pues allí van, a su oficina correspondiente.


Nos despedimos, pero con el gusto de haber disfrutado, y con la ilusión de saber que la próxima vez a lo mejor nos vemos en Islandia, o en Marruecos, o en Cantabria, quién sabe.

Domingo 14 de diciembre de 2008