Pie de foto: tumbado en territorio andaluz, en Jaén / Cruzando la mravillosa Sierra de Alcaráz
Pie de foto: con Carlos, uno de los médicos de la expedición. Él me cuida / Foto de mi grupo, el 13, con el grupo 8 en el comedor de la Academia militar de Toledo después de que nos soprendieran con una canción para mis chicos y el monitor, que este mismo que escribe. Gracias.
Ya estamos de vuelta en casa. En la de la mayoría, España. La de cada cual tendrá que esperar al 27 de julio, el último día de expedición. Madrid, y muchos padres, nos recibieron, Cuenca nos dio cobijo la primera noche y las montañas de Albacete las siguientes. Esta noche estamos en Toledo.
Parecía que la cosa bajaría de intensidad en la península ibérica, pero nada más lejos de la realidad. Las condiciones climatológicas son menos adversas, pero el calor y el clima seco también pasa factura a muchos. Las caminatas siguen siendo igual de duras y con más pendiente. Diez horas para cruzar la Sierra de Alcaráz después de ver el nacimiento del Río Mundo. Otras diez para ver los Calares. Y cinco horas de bajada a través del Río Tus. Todo ello en la provincia de Albacete, pero aunque no lo crean tiene montañas curiosas. Y un poquito de Andalucía, más concretamente tocamos el parque nacional de Cazorla, segura y Las Villas, en Jaén. Qué contento dormí esa noche.
Y muy contento también he dormido esta noche en Toledo. Me tocaba mi día libre y lo he aprovechado en un hotel con cama, ducha caliente y la ropita limpia. Todo ello para recuperarme, porque aun sigo malo con fiebre alta y mal cuerpo. Son pequeñas cosas que se convierten en lujos cuando nos las tiene. Son los valores que enseña la ausencia y la necesidad de ellas, y que en la Ruta se producen a diario.
Seguimos de Ruta. Mañana Madrid, después visita a SM Juan Carlos I (lo espero con mucho entusiasmo) y rumbo al norte. Después la Expo nos espera. Y más tarde, mi cama, mi pucherito, mi playita, mis amigos y mi familia.
