jueves, 11 de junio de 2009

Día 3: Esto no es turismo, es un campo de concentración

No hay película, libro, ni nada que se le pueda parecer, por mucho que se haya hecho, que pueda transmitir lo que se vivió en los campos de concentración nazis. Esas escalofriantes sensaciones solo pudieron conocerlas, para su eterna desgracia, las miles de personas que murieron de inanición, frío o crueles torturas. Y los que, a pesar de los pesares, sobrevivieron en cuerpo que no en alma, ya que ésta les fue robada nada más entrar en los campos.


Para acercarse un poco a este gran sinsentido de la humanidad, del que fueron parte activa los que ya conocemos, pero también, y no hay que olvidarlo, los miles de ciudadanos que miraron para otro lado durante la barbarie, visité un antiguo campo de concentración, que no de exterminio.


“Arlet macht fre” (“El trabajo te hará libre”) era la sarcástica frase que leían los prisioneros en entrar al campo de concentración. A partir de ese momento, el proceso deshumanizante, la maquina nazi, comenzaba a trabajar. Eran desvalidos de toda pertenencia, de su pelo, y lo más importante, de sus derechos. A partir de entonces, simples números, con diferentes categorías, al servicio del régimen. De entre todos sus presos, me llamó la atención, por mi desconocimiento del dato, uno español: Largo Caballero.


De la dura visita, aderezada con la lluvia intensa, el viento grueso, y el frío que cala por entre las lanas y algodones, me quedo con la parte reflexiva, en la que se entra obligatoriamente cuando un espejo, en forma de indignos barracones, zonas de tortura, y mucho más, de lo que hizo el hombre no hace tantos años, te devuelve lo que hicieron otros.



En Berlín, a 8 de marzo de 2009

martes, 2 de junio de 2009

Día 2: El "muro de la vergüenza"



161 kilómetros. 3200 personas detenidas en los intentos de asaltos. 80 personas abatidas cuando lo intentaban. Familias separadas. Amigos incomunicados. Son algunas de las consecuencias de la gran brecha que separó Berlín Este (zona comunista a cargo de la URSS) de Berlín Oeste (estaba repartida su extensión entre Francia, Estados Unidos y XXXX); el muro de Berlín.



Son varios los puntos en los que se puede visitar lugares conmemorativos de aquel muro que estuvo de pie entre 1961 y 1989, pero tal vez el más interesante, sea la zona aledaña al monumento conmemorativo (muy interesante la visita con vídeo aéreo de la extensión completa del muro, incluido). Junto a éste, se encuentra la capilla de la Reconciliación, un pequeño rincón que encoge el alma por las evocaciones que puede llegar a provocar.




En esta zona, la de Bernauer Strabe, la historia se recrudeció aun más que en el resto de Berlín. Se área pertenecía al Berlín Oeste, mientras que sus casas del lado sur pertenecían a la zona este. Para los vecinos de las casas comprendidas entre los números 1 y 50, esto significó que, a partir de 1961, sus fachadas hicieran a su vez de muro. Cuando se terminó de construir el muro, miles de personas huyeron a la desesperada por las ventanas de los edificios. Algunas se descolgaban con cuerdas, otras saltaban aprovechando las lonas que colocaban los bomberos de la parte occidental. Otros lo intentaban, solamente. Son solo una parte de la historia, pero como mucha parte de ésta, para entenderlo mejor, además de leer, les recomiendo la visita.




Después de la histórica visita, Ale y yo, fuimos a Alexanderplatz, o simplemente Alex, como ellos llaman a una de sus más emblemáticas plazas, en la que reina la gran torre de la televisión y un original reloj de las horas de mundo que diseñó Erich John.




Para después de tan soberana paliza turística, tocaba ducha. Y para rematar, Berlín la nuit.

En Berlín, a 7 de marzo de 2009

martes, 26 de mayo de 2009

Día 1: El cine, la guerra y Berlín (2/2)


Tras la visita cultural, tocaba la calle, sus monumentos, su cultura. Igual nos deteníamos en la Universidad de Humboldt, que observábamos a Ampelmannchen, el hombrecito verde con gorro que aparece en los semáforos de Berlín (no en todos), que veíamos la brillante columna de la victoria.


Para el final de la visita, plato fuerte, visita al Reichstag (edificio del Parlamento, gratuito) y su moderna y afamada cúpula que construyó en la década de los 90 Norman Foster. El Reichstag quedó, tras la separación de Berlín, en la zona Oeste, la capitalidad fue a parar a la ciudad de Bonn, y el edificio perdió su uso y quedó abandonado. Tras la caída del muro, Berlín volvió a ser capital, y con ello, el edificio del Parlamento, volvió a servir como tal. Además del contenido simbólico, la visita a tan ilustre edificio, tiene otro aliciente en la estupenda visión de la ciudad que se divisa desde lo más alto de la cúpula. Con suerte, en el camino hasta ese punto más alto, también podrán ver a los diputados parlamentar en el salón de plenos, justo debajo de la cúpula de cristales.




Esto fue lo último, al menos en cuanto a turismo cultural se refiere en el día de hoy. Son las cuatro de la tarde, y ya toca pasarse al turismo gastronómico. Para eso, Ale es un maestro, y como gran anfitrión me lleva a Brauhaus Lempke, un típico restaurante-bar alemán donde incluso fabrican su propia cerveza. El menú estuvo compuesto por un clásico codillo de cerdo alemán y una, dos o tres, ahora no recuerdo, cervezas de trigo. Y de postre, un pastel de manzana casero, y una merecida siesta. Cervezas nocturnas, y mañana más. Guten nancht, o en cristiano, buenas noches.




Viernes 6 de marzo de 2009

jueves, 21 de mayo de 2009

Día 1: El cine, la guerra y Berlín (1/2)


Antes de acostarme anoche, fui a beber agua. La imagen tras la ventana era la de una gran avenida de cualquier capital del mundo. Pero, sin embargo, no lo era. Era una de las avenidas de la zona este (la que dominaba la URSS). Era una avenida de la guerra. Nunca estuve antes, pero la memoria cinematográfica a veces juega estas pasadas. Como éste, a lo largo del día, esa sensación se ha repetido.



Para empezar el día, decidí, yo solo, ya que Ale tenía una cita con el embajador español en Alemania, hacer una parada obligada en uno de los símbolos de la capital alemana, la Puerta de Brandendurgo, al principio de la avenida Unter der linenn. Se construyó entre 1788 y 1791, y fue como tantas otras cosas de la ciudad, un monumento de ida y vuelta, ya que Napoleón lo mandó llevar a París en 1806, y más tarde volvió a su emplazamiento originario. Pero, sobre todo, fue un monumento marcado históricamente por ser el lugar donde se alzaron cientos de alemanes con su alegría y satisfacción por encima del muro de la vergüenza en 1989.



Más tarde, a las diez de la mañana, llegué a la Isla de los museos, que es así como se conoce a la zona en la que se encuentran las salas más importantes de la ciudad: Bode museum, Alte Nacional galerie, Altes museum, Neus museum y el Pergamon museum. Los tres últimos, fue los que visité, y de entre ellos, si tiene poco tiempo en su visita, el que recomiendo es el Pergamon, para poder ver, entre otras cosas, el altar de Pergamo.

lunes, 11 de mayo de 2009

Día 0: Volando a Berlín, una capital de idas y vueltas


Los viajes empiezan antes de que empiecen. Lecturas, imaginación, más lecturas y mucha ilusión. Eso siempre va antes. Pero no solo eso. El destino, en este caso Berlín, es el objetivo, pero nunca hay que descuidar el camino. Me refiero con esto a las esperas en los aeropuertos y estaciones, a los viajes. Todos estos rincones y situaciones son un viaje en sí mismo, un camino en todas direcciones y hacía toda clase, condición y raza. Y posteriormente a lo que antecede, llega lo que toca, es decir Berlín, capital de la vieja Alemania, la de la República de Weimar, la de Hitler y la nueva. Más de tres millones y medio de habitantes. Punto de encuentro de culturas (11 % población extranjera). En definitiva, y como dice su eslogan publicitario, “Berlin tut gut” (Berlín sienta bien).



La historia de este país, y de la esta capital, que fue y no fue (durante muchos años la capitalidad recayó en Bonn), debe buscarse en los libros, que valen para mucho, pero también en un viaje, que seguro les termina de aclarar el entuerto de “ida y vuelta”, en lo que era dejó de serlo para después volver a serlo.


Yo me puse manos a la obra desde que llegué a Berlín-Tegel (uno de los aeropuertos de la capital). Ale, mi anfitrión, colega de profesión, compañero de facultad y amigo, será mi fiel escudero en el proceso de investigación. Pero para trabajar, antes hay que prepararse. Y en este proceso de adaptación, nada mejor que una buena tortilla de patatas española y una buena cerveza alemana…

Jueves 5 de marzo de 2008

lunes, 4 de mayo de 2009

Día 3: Un clásico, de compras por Andorra la Vella

Una vez satisfecho nuestro espíritu deportivo, el último día, el de regreso a casa, lo empleamos en ver la capital de Andorra, archiconocida en nuestro país por ser un lugar de compras maravilloso y “muy barato”. Como ciudad, yo la obviaría en mi futura visita, en un pequeño país que aporta otros atractivos mucho más interesantes, como una vasta y cuidada naturaleza, y unos entornos rurales de gran belleza.


Ya saben mi pasión por las compras, creo está marcada en menos 12. Al ser ciudad, única y exclusivamente dedicado a ello, pronto, nada más ver las innumerables tiendas para el fumador y el bebedor dispuestas por todas sus calles principales, ver la tecnología que ofrecían los andorranos, y comparar precios, nada baratos por cierto, nos dimos a la bebida. Era lo mejor en este caso. Así que nos tomamos la penúltima cervecita en el principado y pusimos rumbo a España. Lo más curiosos de resaltar, tal vez, pueda ser la doble nacionalidad que adquieren los andorranos para depende qué en cuanto a comercio se refiere. Por ejemplo, si hablamos de servicios de Correos. Que le viene bien el español, van a su oficina de Correos. Que le viene mejor el francés, pues allí van, a su oficina correspondiente.


Nos despedimos, pero con el gusto de haber disfrutado, y con la ilusión de saber que la próxima vez a lo mejor nos vemos en Islandia, o en Marruecos, o en Cantabria, quién sabe.

Domingo 14 de diciembre de 2008

martes, 28 de abril de 2009

Día 2: Un Real Madrid - Barcelona en Andorra

El día comenzó blanco, con una importante nevada, pero terminó cubierto de color blaugrana. Edu es catalán y culé, Adri es salmantino, y del Real Madrid, y esa misma noche se jugaba el clásico de la liga. Así que ya saben como empezó el día, con intentos de apuestas varias, piques dialécticos y mucha guasa. Yo era el árbitro, y el que más me divertía, ya que no iban conmigo esos sentimientos futboleros marcados en rojo y blanco.




El segundo día, que decidimos ir al sector de Arcalís. La nieve estaba genial, y mi técnica mejorando. Me dejaron un buen rato solo, y mis progresos fueron poco a poco viendo la luz. Para ser sinceros, diré que esa luz se tornó en muchos casos en una infinita oscuridad, sobre todo cuando descendiendo una no muy difícil pista azul (según el nivel se le ponen colores, verde -fácil-, azul -normal-, roja –difícil-, negra-muy difícil-) me salí de pista y como un auténtico hombre de las nieves, y llegándome ésta a la cintura, volví, no sin dificultad, a la senda correcta. Me reí, siempre me da por eso, y seguí adelante…hasta que la ventisca dijo “aquí estoy”. Entonces, fue el momento de recoger, y marcharse.


Y por la noche tocaba fútbol. Después de preparar las pizzas, panchitos y otros productos típicos; lo que a punto estuvo de fallarnos, fue la TDT para ver La Sexta. Y es que los andorranos van un poco por delante nuestra en eso de las tecnologías audiovisuales, ya que han jubilado a la antigua Tv analógica, y sin TDT, no hay partido. Daba igual, pero al final ganó el super Barça de Guardiola. El Atlético, esa jornada, también; Betis, por idéntico resultado, 2-0.

En Ordino (Andorra), a 13 de diciembre de 2008

jueves, 23 de abril de 2009

Día 1: Caídas, más caídas y alguna bajda

Un buen desayuno mañanero augura un día largo y completo. Pan recién hecho aderezado con tomate, aceite e ingredientes al gusto. Zumos, leche y mucha azúcar, necesaria como reserva para la montaña. Bien pertrechos para el frío, que esta mañana acecha sin llegar a declararse, comenzamos la subida; primero en coche, hasta la estación, y una vez todo colocado en su sitio, a las pistas.




El primer día elegimos el sector de Pal, una de las zonas que componen la estación de Vallnord (http://es.vallnord.com/). Ésta se divide en dos:


SECTOR PAL ARINSAL
Está a 5 Km. de Andorra la Vella.Su cota mínima y máxima es de 1.550 m y 2.560 m respectivamente. Consta de 1.010 m de desnivel, 63 Km. de pistas que se agrupan en 7 verdes, 15 azules, 16 rojas y 4 negras con un total de 42 pistas. Tiene 1 Free-Style Area, 2 Free-Ride Area,1 Freestart Area y 1 Slalom Area. Tiene un total de 31 remontadores.

SECTOR ARCALÍS
Está a 22 Km. de Andorra la Vella. Su cota mínima y máxima es de 1.940 m y 2.625 m respectivamente.Consta de 685 m de desnivel, 28,5 Km. de pistas que se agrupan en 6 verdes, 7 azules, 11 rojas y 2 negras con un total de 26 pistas. Tiene un total de 13 remontadores. Tiene 1 Snow Park, 4 Free-Ride Area,1 pista para trineos, 1 circuito para raquetas de nieve y 1 circuito para motos de nieve.


Desde mi primera estancia, en el viaje de fin de curso de 4 º de ESO en Sierra Nevada, en la que aprendí a usar la cuña y el paralelo descendiendo por las laderas, mucho ha llovido, o nevado, mejor dicho. Lo noté nada más ponerme las botas. En el esquí, un deporte muy completo y divertido, pero también arriesgado, la sensibilidad, creo, desde mi más sincera ignorancia, es vital. Hay que sentirse seguro sobre los esquíes, hay que sentirse sereno sobre la pista. Y en esas estuvimos más de medio día, cogiendo confianza, con la inestimable ayuda y paciencia, mucha paciencia, de mis amigos. Al final sus frutos fueron dando sus efectos, pero no sin antes haber aprendido mil veces a caerme, y lo que es más importante, a levantarse.





Viernes 12 de diciembre de 2008

domingo, 19 de abril de 2009

Día 0: reencuentro con los amigos en el principado

Es jueves, y siempre, a no ser que el calendario lo marque en rojo, toca ir a trabajar. Hoy no ha sido distinto. Pero a cuando han dado las seis, maleta a cuesta, he enfilado el recorrido que lleva al aeropuerto, el lugar desde donde parten horas de trabajo, idas y venidas en busca de familiares alejados, sueños, destinos exóticos o el reencuentro con unos amigos. En esta ocasión, esta era mi razón; La excusa, esquiar un fin de semana en las magníficas pistas de la estación de Valdnord, en el Principado de Andorra.


Antes de partir al país vecino, la unión con el equipo, fue en el aeropuerto del Prat de Barcelona. Edu y Adri componen, junto a este servidor, el tandem viajero, que después de un largo periodo de sequía viajera grupal, se vuelve a unir. El anfitrión, Edu, pronto, después de poner a punto todos los esquíes, botas, etc., pone rumbo desde la capital condal a su casa andorrana, situada en Ordino. Una breve parada para estirar las piernas, y la frontera, adornada con algunos guardias civiles a modo de recuerdo de lo que otra época fue, era nuestra. Ya estábamos en Andorra.


El Principado de Andorra (en catalán, Principat d'Andorra) es un país con una extensión de 468 km2, situado en los Pirineos y con una altitud media de 1.996 metros sobre el nivel del mar. Su territorio, con capital en Andorra la Vella, está formado por siete parroquias con una población total de 84.484 habitantes. No tiene fuerzas armadas propias y su defensa es responsabilidad de España y Francia, de la que depende, en otro orden de cosas, por ejemplo, el servicio de Correos. En caso de emergencias y/o desastres naturales, como por ejemplo las inundaciones que ocurrieron en el año 1982, se convoca al somatén (institución española de carácter parapolicial originaria de Cataluña), formado por hombres mayores de 18 años y con nacionalidad andorrana. Como dato muy significativo, Andorra es uno de los países mayor calidad de vida del mundo, y su sistema sanitario goza de una magnífica salud. Joan Enric Vives es copríncipe, el otro, Nicolas Sarkozy.
En Ordino, a 11 de diciembre de 2008

jueves, 9 de abril de 2009

Día 3: De mercadeo en Candem market


Reconozco que por naturaleza no soy yo persona de ir de compras. No es que no me guste, es que lo detesto. Cientos de personas arremolinadas en lugares que no aportan nada, más que un agujero en la cartera que provoca la compra compulsiva impulsada por las estupendas técnicas de marketing. No, eso no lo quiero. Pero, en esta ocasión, abandoné mi sentido común para dejarme llevar por un mercado que pensé, iba a ser diferente.


Candem Market es diferente, sin duda, pero solo para un rato, como parte de la atracción turística, pero ya está. Muchas tiendas, vanguardistas algunas, futuristas otras, normales, las más, y muchos puestos de comida internacional. Lo dicho, diez minutos de visita, un tentempié, y a otra cosa mariposa.

Mi próxima "cosa" no era agradable. Tocaba volver, y además con Ryanair, que siempre tiene un plus que no sirve sino para ahondar más la pena. Se acabó la aventura londinense, al menos para mí. MJ se quedó una semanita más. Pero, volveremos. Y venceremos.