lunes, 17 de noviembre de 2008

DÍA 21: Reto en el otro Canal, el de la Mancha

Tenía ganas de coger el avión, estaba muerto después de concluir la parte americana. Así lo pudo atestiguar mi compañera de butaca en el viaje, que solo pudo verme dormido durante el trayecto, a excepción de la hora de comer, y porque no me dejaban. Se llama Yesenia Cabrera y es de Guatemala. Su sueño es cruzar el Canal de la Mancha..a nado. Y en ello está inmersa. La gesta no es fácil, pero por las ganas e ilusión que me transmitió, estoy seguro que lo conseguirá. Si lo hace, será la primera guatemalteca en alcanzar la gesta. Mucha suerte, claro que sí.


Y llegamos a Barajas, no sé cuantas horas después. El aterrizaje en suelo español fue especialmente cálido. Se repartían abrazos y besos gratis en cada esquina. Familiares, amigos...Tocó charlar, compartir, comer, reír un llorar, pero de alegría en esta ocasión.


Poco descanso y a un camping de Cuenca, que no a la ciudad de Cuenca, que no pudimos visitar. Empieza la Ruta por España. ¡Qué Dios reparta fuerzas! Continúa la aventura.

10 de julio, en Panamá, en el cielo del mundo, y en España.

Fotos: Ángel Colina (Ruta Quetzal BBVA)

viernes, 14 de noviembre de 2008

DÍA 20: Las ruinas de Panamá


Pie de foto: imagen de la torre que queda de la iglesia de Nsta. Sra. de la Asunción / vista de la nueva Ciudad de Panamá desde la antigua urbe / concierto improvisado en las ruinas de la que fuera capital de Panamá.

El último día en Panamá se lo dedicamos a la primitiva y originaria ciudad fundada por Pedro Arias, Pedrarias, en 1519. Me refiero a Panamá La Vieja. La misma que quemó y saqueó el pirata Henry Morgan. La misma que vivió la mala suerte y tuvo que mudarse con lo puesto al casco histórico de la actual Ciudad de Panamá. La ciudad de Nuestra Señora de la Asunción de Panamá llegó a ser muy importante para la conquista de gran parte de Centro y Surámerica, en especial del Perú.


Una guía que se llama como mi hermana, Elisa, nos enseñó la torre de la iglesia de y el resto de ruinas, que con un poco de imaginación servían para recrear mentalmente la vida hace más de 400 años. Después vimos un museo sobre la vida en la antigua urbe, la historia y las tropelías de los malvados piratas Morgan y Drake, y los usos y costumbres de sus habitantes.



Comimos una comida nada típica pero muy del gusto de los chavales: hamburguesa, patatas fritas con ketchup y coca cola. Más tarde, antes de que cayera la última tormenta sobre nuestras cabelleras, preparamos todo para el largo viaje. Salimos a las tres de la tarde de la Beneficencia, y ya nunca más paramos hasta las ocho de la tarde del día siguiente cuando llegamos a Cuenca (29 horas, ni más ni menos).

martes, 11 de noviembre de 2008

DÍA 19 (2): La música y el baile marcan la despedida (con vídeo)

Por la tarde, después de unas horas libres aprovechadas por cada cual para lo que quiso o supo (yo lavé y me duché tres veces, por si acaso), tuvimos representación de bailes típicos. Primero fueron los kunas (la otra gran población indígena del país junto a los emberás). Después, otra agrupación de baile nos mostró y enseñó los bailes congos traídos hace cientos de años del continente africano y totalmente arraigados ya en toda Centroamérica.



Dieron vidilla, sobre todo con un concurso que hicieron. Omar, el gran puertorriqueño de mi grupo, y el monitor del 13, el que suscribe, junto a otro compañero, fuimos los ganadores por votación popular. VÍDEO DEL CONCURSO http://www.youtube.com/watch?v=LvLpA5s94Ng






Los bailes congos consisten en una búsqueda de atención del caballero a la dama mediante un cortejo con gestos y movimientos sugerentes. Guadalupe, mi compañera de baile, me dijo que lo hice bien, y al final me echo una mano y me dejó pasar por debajo de la falda, que puede decirse, simbólicamente, que es el objetivo final del baile.



El baile y las feromonas alteraron a los chavales, y la despedida momentánea de los chicos americanos, hasta su reencuentro en España, se demoró en exceso. Algunos lloros, y fuertes abrazos. Parecía que allí acababa la aventura, pero España quedaba mucha montaña que subir, y muchas experiencias que vivir.



Yo me quedo con dos momentos anteriores para el recuerdo. El primero, cuando un rutero asaltó el piano de uno de los salones de la Sociedad de Beneficencia y el resto del grupo acompañó el bendito asalto creando un pequeño círculo cuando ya era noche cerrada en la capital. La magia se apoderó de ese rincón y por mucho que dijeran que la fiesta había acabado y tocaba dormir, no podía ser yo quien mandará parar la interpretación de tan suave sinfonía. Esto también es la Ruta, y por suerte, no hubo ninguna cámara cerca para romper ese sentimiento transmitido a través del Do-Re-Mi-So-Fa-Sol.

Foto: Ángel Colina


Otro momento emotivo fue la despedida de nuestros amigos panameños. Muchos, pero yo me tomo la licencia de personalizarlo en Diógenes, el coordinador y alma del grupo de apoyo de ex rutero panameños, y Coral (en la foto de arriba con camiseta rosa), nuestra guarda, guía (del grupo 13) y amiga. Anainega, encuentro de amigos en lengua kuna o emberá, no recuerdo, es título del próximo encuentro de ex ruteros de 2010 (cada dos años se realiza un encuentro mundial de ex ruteros en un país de Latinoamérica) que se celebrará, casualmente, en este mismo país. Nos volveremos a ver.

lunes, 10 de noviembre de 2008

DÍA 19: En casa del presidente

Pie de foto: en la imagen superior aparece hablando el presidente de la República de Panamá Martín Torrijos, acompañada de la primera dama, Vivian Fernández de Torrijos, y Miguel de la Cuadra Salcedo / Delante del Palacio de Las Garzas / Foto de familia de los monitores y el presidente (foto de Ángel Colina).

Los buenos días los dimos en la Sociedad de Beneficencia Española en Panamá. A las seis de la mañana el megáfono del jefe de campamento, Jesús Luna, sonaba con su música de despertar: “Trilorí, trilorá, que bonito es despertar, y decir con alegría, buenos días tía María”.

La primera cita del día la teníamos cinco horas después, pero como era muy importante, no había lugar a retratos ni apreturas, y como casi siempre, nos tocó esperar a nosotros, monitores y expedicionarios. Estaba prevista la recepción oficial por parte del presidente de la República de Panamá, Martín Torrijos, y la primera dama Vivian Fernández de Torrijos. Y así fue.


A las once, hora española, puntual a su cita, salió Martín Torrijos del Palacio presidencial Las Garzas, en pleno centro del casco antiguo de la capital, para saludarnos y hacerse unas fotos. El clima fue cordial y cercano, y los monitores tuvimos la gran oportunidad de hacernos una foto con él. Yo le di la mano, y con la “caradura” habitual que me caracteriza, y después de asustarse al verlas, le explique que las marcas de tinte en ellas eran fruto de nuestra interacción con la población emberá de San Juan de Pequení. “Esto son manos emberás presidente. Todo un placer saludarle”, le dije.




Martín, es hijo de Omar Torrijos, el más aclamado y célebre presidente que ha tenido el país. Benefactor del traspaso del Canal de Panamá y otras propiedades que explotaban los americanos (hecho oficial en el celebre Tratado Torrijos-Carter). Es decir, el presidente con el que lo panameños recuperaron lo que era suyo.

En ciudad de Panamá a siete de julio de 2008

domingo, 2 de noviembre de 2008

DÍA 18: Surcando el Canal de Panamá (II)

Pie de foto: arriba una imagen general del Canal de Panamá / la esclusa de Pedro Miguel / paso por la esclusa de Miraflores / Mítica foto de coches de choque panameños en la fiesta de despedida (de izq. a dcha.: JP, Irene, Agustín Pacheco y Palma).
El misterio de la ingeniería moderna por el cual se explica el funcionamiento de las esclusas, solo se entienden, por muchas letras que se hayan leído con anterioridad, cuando estas dentro de la esclusa y una compuerta se cierra, el agua baja hasta el nivel del siguiente paso y acto seguido se abre la compuerta contigua. No se empeñen en visualizarlo. Ahorren y vengan a verlo. Yo he hecho lo segundo, lo primero lo pagó el BBVA por mí, y estoy realmente contento con la clase práctica.
Primero fue la esclusa de Pedro Miguel. En la proa del barco, me evadí de gentes y ambientes y reviví el proceso de paso de millones de cargueros que transportan el alimento, la ropa y otros caprichos, para repartirlos a lo largo y ancho de este gran mundo que nos ha tocado vivir.


En el segundo paso, la esclusa de Miraflores, tan sólo contemplé, y conseguí tocar las paredes del Canal. Dice la leyenda, y el capitán del barco, que quien las toca tendrá amor eterno. Espero que así sea.

Con mito o sin él, continuamos nuestra navegación lenta pero agradecida hasta llegar a nuestro destino final. Desembarcamos con la música de Libélulas, reparadora, como la mejor de las medicinas, de todos los males y mareas de abordo. Más tarde pusimos rumbo a nuestro último campamento en Panamá, la Sociedad Española de Beneficencia. Hogar español en suelo panameño, nada mejor para nuestra adaptación a la patria anhelada a la que pronto volveríamos. Cuartos de baño, todo un lujo; Piscina, casi un paraíso; y pista de tenis... ¡Qué decir!


Por la noche, fiesta. Desmadre controlado y comilona. Y eso que llevaba dos días con diarrea. Pero señor, como dice mi abuela, si tienes ganas de comer algo con muchas ganas, seguro que te sienta bien. Por la noche me acordé del menú, pero ya lo daba lo igual, lo había disfrutado.


Antes de dormir, un poco de periodismo y alegría. Una conexión en directo con el programa de la Cadena COPE a Cielo abierto hecha por el compañero Dani, con sorpresa incluida a Corrado, mi chico venezolano, al que le pusieron a su madre al teléfono.

En el Canal de Panamá a 6 de julio de 2008

viernes, 31 de octubre de 2008

DÍA 18: Surcando el Canal de Panamá (I)

Estamos a miles de kilómetros de Pamplona, en el pueblo de Gamboa, pero aquí también hemos celebrado el chupinazo que marca el inicio de los San Fermines, y con pañuelo incluido. La celebración se la debemos a las dos monitoras navarras, Marta y Cristina, y a Jesús Luna y su megáfono, que han hecho de improvisada tablilla para lanzar la pólvora en forma de silbido.


Yo, por otra parte, sigo jodido. Pero ahora lo que quiero es un buen plato de filetes, con patatas y un buen litro de agua potable. Me da igual no sea de mineralización débil o con sabor a mandarina o a puerros adobados. Pero no, eso por el momento es un sueño. Hoy me queda mucho suero oral por tomar, sin guarnición ni condimentos.

En la larga espera del gran momento del día, y del viaje a Panamá (al menos uno de los mejores), que ahora os contaré, he aprovechado para llamar a mi casa y a María José para dar el parte médico y para felicitar a María José por se ya una auténtica periodista.

Ahora sí. Os presento al verdadero protagonista del día, que por cierto, nada tiene que ver con mis males. El Canal de Panamá, sobre el que tanto hemos leído, sobre el que tanto hemos escuchado, sobre el que tanto hemos pensado, sobre el que tanto hemos fabulado, nos espera.


A finales del siglo XIX un francés, Ferdinand de Lessep, comenzó a levantar una de las más grandes obras de ingeniería jamás construidas en el mundo. No pudo finalizarla por la falta de financiación y por los problemas generados por el clima tropical y por las enfermedades ligadas al esa zona. Miles de personas murieron. Miles de francos franceses se perdieron. Fue entonces cuando llegaron los americanos, y cual Ave Fénix, las obras resurgieron de su letargo.

El Canal se terminó de construir en 1908, y ahora, que ya ha pasado un siglo y millones de barcos por el agua dulce con aroma a sal que conecta le Atlántico con el Pacífico, se trabaja en la ampliación del paso interoceánico que finalizará en 2014.



El paseo en barco, preparados para la ocasión por parte de empresas turísticas (a cerca de 100 dólares el viaje), ha sido una mezcla de realidad y ficción. Las historias que acompañan al Canal y que perduran en las páginas de los libros y en el celuloide de las películas de cine, hoy se han materializado a través de nuestros cinco sentidos. Sabor dulce, tacto ligero, sonidos armoniosos, vistas increíbles y olores fuertes gracias a la suciedad de expedicionarios y monitores.

En el Canal de Panamá a 6 de julio de 2008

viernes, 10 de octubre de 2008

Pilares 2008: un reencuentro con los amigos


Este fin de semana estaré de gira por España. Ahora, en un ratito, María josé, que se apunta al club Quetzal, y yo, nos pondremos camino de Granada. Allí nos juntamos con Palma y Juanchope (se ha caído a última hora Luis). Y juntos, la brigada radical sur, nos uniremos al resto de monitores (la mayoría, Anne, Marta, Gea, Pacheco, Cristina, Celia) en un pueblo de Zaragoza, casi en el pre pirineo de Huesca, Murillo de Gallego. Actividades de aventuras varias nos esperan. Y el sábado..a Zaragoza. A reunirnos con los otros monis (Javi, Gema, Eva e Irene) y con nuestros niños. Ya os contaré a la vuelta..



Mientras, el fin de semana que parece que va a llover y habrá que hacer sofing, os podéis entretener con un artículo que he escrito hoy en el diario Público sobre las personas con esquizofrenia (Hoy es el Día de la Salud Mental) www.publico.es/163320



¡A disfrutar de la festividad del Pilar!


martes, 7 de octubre de 2008

Día 17: Llega el Mal de Moctezuma


Pie de foto: foto de grupo de los perrunas junto al río del poblado de San Juan de Pequení antes de partir hacía Nuevo Vigía, y más tarde llegar de nuevo al Zoológico Summit.


Si el día de ayer tenía mi psique dormido, derrumbado, hoy el que no se levantaba era mi corpore. El Mal de Moctezuma, o traducido al castellano, virus que provoca cagaleras severas, y la fiebre alta, la diarrea sin tregua y el malestar general no me deja hacer nada. No se si es mejor o peor, pero la china me ha tocado el día de tránsito.

Amanecimos por última vez los emberás. Me despedí de Emiliano y su familia, que además de su acogida y cariño, me regalaron varias pulseras y una sakira (collar de piedras que llevan las mujeres para decorarse).

A lo largo de la mañana, después de decir hasta la próxima, y que el silencio volviera a la aldea, fuimos saliendo un bote hasta Nuevo Vigía, el lugar habitado más cercano a la población indígena. El viaje en canoa tuvo que ser precioso. Yo tan solo me concentraba en llegar a buen puerto sin “estar cacao”, como diría Jorge, el peruano de mi grupo.

Mi primera parada en Nuevo Vigía, y la segunda, tampoco fue de lo más habitual. Entré en la tienda de un chino, como en toda parte del mundo, bastante extendidas, pero no para comprar precisamente.

Después otro viaje en bus hasta el zoológico Summit. El que suscribe se acostó en el plácido suelo tapado con una sábana. Baños, suelo. Suelo, baños. Y mientras los monis con la fiesta de la fruta..Si hubiera estado bueno, uff. Se hubiera acabado el evento pronto porque hubiera devorado hasta el último gajo.

En Panamá a cinco de julio de 2008.

sábado, 4 de octubre de 2008

DÍA 16: Te echo de menos


El entorno no ha cambiado, sigue siendo de ensueño, pero está mañana mi moral no está de ánimo. Es el día de la graduación de María José (mi novia). Hace realidad un sueño, un reto, ser periodista; Y yo no puedo estar allí con ella compartiendo su alegría, sintiendo la empatía de sus sentimientos, los mismos que tuve yo hace poco más de un año.

Eso es por y porque el tiempo y las circunstancias pasan factura por lo que me siento así. La echo de menos y este día tan solo ha aumentado los letreros luminosos que habitan en mi cabeza y en mi corazón pidiendo cariño a gritos. También echo de menos a mi familia, ahora que el agua aprieta, porque ellos son los que nunca fallan, Y a los amigos, por supuesto, que antes de ayer me pusieron melancólicos con un correo electrónico colectivo que me subió el ánimo a las nubes. No podéis ni imaginaros como sientan unas líneas de conexión con las raíces más profundas, con los tuyos, con lo de siempre…

En la aldea, para dejar ya la morriña, hemos seguido aprendiendo de los emberás. Talleres de artesanía de tagua (un fruto similar al coco, pero más pequeño y duro, madera y mimbre; explicaciones de cómo se construyen sus casas; un poco de etnogastronomía; pintura con jagua, puro vicio para los chavales; Y para terminar, un poco de música con instrumentos elaborados a mano, incluido una percusión elaborada con una concha de tortuga. ¡Qué no decaiga el ritmo!

En San Juan de Pequení a cuatro de julio de 2008

viernes, 3 de octubre de 2008

Día 15: ¡Bendita siesta!



Seguimos en la casa de los emberás. El amanecer al aire libre, rodeado de verde naturaleza y con los cantos de la selva, es una auténtica gozada. El frescor de la noche se sobrelleva con una sábana fina y algo de ropa. Los mosquitos, no tantos como me imaginaba, se espantan rápido. En este rinconcito todo merece la pena, y los inconvenientes se convierten, simplemente, en unos pasitos más para alcanzar el bienestar.



Hoy los hermanos emberás nos han enseñado todo lo que tiene que ver con su cultura: las formas de cultivo, de pesca, como se pintan, como construyen sus casa, etc. Entre otros, nosotros hemos ido a aprender un poco de agricultura selvática. Un poco de arroz, otro tanto de plátano y otro poco de maíz. Otros grupos han pescado, con poca suerte por cierto, algún sapo y sobre todo dilapia, el mismo pescado que nos comimos ayer.


Por la tarde, el bajón físico del esfuerzo de la caminata de ayer me ha sobre pasado y el tiempo de ducha y lavado se lo he robado a la higiene para dárselo a mi cuerpo de descanso con una merecida y saboreada siesta.




La noche ha estado tranquila, interrelacionados con los habitantes de la aldea y comiendo y viviendo casi como ellos lo hacen en su día a día.


Todo es maravilloso en la selva, pero en la Ruta no todo se disfruta. A veces por las prisas, otras por los compromisos, y las más, por el cansancio que marca el ritmo infernal. Pan galleta del ejército con un poco de mermelada entre monitores en la parapa (cabaña de madera y hojas de colegayo) y a dormir.

En San Juan de Pequení a 3 de julio de 2008